Aspectos económicos
¿No es mejor un sistema autónomo y así independizarse de la red eléctrica?
¿No es mejor gastarse este dinero en medidas de ahorro y eficiencia energética?
¿Cuánto cuesta un sistema fotovoltaico conectado a red?
¿Debo de darme de alta de autónomo? ¿Qué hago con el IVA?
¿Existen ayudas? ¿Por qué?
Ayudas en el ámbito comunitario
Ayudas en el ámbito nacional
Retribución del kWh vertido a la red
Ayudas del IDAE
Ayudas en el ámbito autonómico
Diferentes escenarios, escenario actual y propuesta de Greenpeace para alcanzar
el objetivo del PFER
Aspectos económicos
El presente estudio pretende analizar la viabilidad económica de los sistemas
solares fotovoltaicos que vierten la energía limpia producida a la red
eléctrica. Sólo consideramos el caso en que toda la energía producida por el
generador solar fotovoltaico se vierte a la red eléctrica, tal y como establece
la legislación para conexión a red.
Se analiza la situación actual y se plantean otros posibles escenarios que faciliten el crecimiento y expansión de esta tecnología. Asimismo, se realiza un análisis detallado donde se consideran los impuestos, deducciones, primas, subvenciones, créditos, inflación, etc. De esta manera, esperamos resolver las dudas que el lector pueda tener y proporcionarle una visión más amplia e informada sobre la energía solar fotovoltaica de conexión a red.
A pesar de ello, hemos de recordar que estos datos
son orientativos y desde Greenpeace recomendamos, una vez decididos a invertir
en esta tecnología limpia, acudir a varias empresas solicitando asesoramiento y
presupuesto. Asimismo, Greenpeace recomienda pedir referencia de las distintas
empresas a asociaciones como puedan ser la Asociación de la Industria
Fotovoltaica (www.asif.org) o la Asociación de Productores de Energías
Renovables (www.appa.org).
¿No es
mejor un sistema autónomo y así independizarse de la red eléctrica?
Esta es la primera pregunta que realiza cualquier persona que piensa en la
energía solar. La autosuficiencia de los sistemas fotovoltaicos aislados da
autonomía y libertad respecto a las compañías eléctricas, y evita los cortes de
corriente de la red. Los sistemas autónomos representan la opción más ecológica
y más barata en los lugares alejados de las redes eléctricas.
Sin embargo, en lugares donde ya llega la red eléctrica, la opción más sencilla, barata y ecológica en cuanto a la utilización de energía solar es conectar los paneles solares fotovoltaicos a dicha red. La instalación es más sencilla, sólo requiere instalar los módulos, el cableado, el inversor y los contadores, aparte de todo el proceso administrativo asociado.
Conectada la instalación a la red eléctrica:
No se necesitan baterías, que son componentes tóxicos y uno de los elementos más
delicados de los sistemas aislados.
La instalación es modular, independiente de la electricidad que se prevé
consumir.
No hay riesgo de quedarse sin corriente eléctrica por agotamiento o avería de
las baterías. Exista, o no, la instalación solar, la electricidad necesaria para
el consumo se toma de la red.Los módulos generan electricidad que se vende a la
red.
No existe la limitación del consumo, pero se producen claros incentivos para la reducción del mismo, al tomar más conciencia de la diferencia entre lo que consumimos y lo que producimos.
¿No es
mejor gastarse este dinero en medidas de ahorro y eficiencia energética?
La respuesta depende del tipo de proyecto que tengamos en marcha y del
presupuesto. Si planteamos la pregunta a consecuencia de los problemas que nos
da la vivienda que habitamos por el lado del confort (hace demasiado frío o
calor y cuesta mucho dinero controlar esos excesos), entonces hay que empezar
por conseguir que el consumo de energía sea adecuado.
La Guía Verde es un listado de
buenas prácticas que se deben acometer antes de pensar en aportar energía al
edificio o vivienda.
La capacidad de ahorro es enorme, a menudo con costes mínimos, aplicando las
medidas oportunas, pero inevitablemente nos veremos en la situación de tener que
consumir energía. Para el consumo de energía debemos pensar en aprovechar las
energías renovables de forma racional: podemos utilizar la solar térmica para
todas aquellas aplicaciones de agua caliente y calefacción, y de la energía
solar fotovoltaica para convertirnos en pequeñas centrales de energía limpia.
Hay otros sistemas de electricidad renovable para aplicaciones domésticas, que
no se tratan en este texto, pues no tienen la misma regulación administrativa a
la hora de inyectar a la red eléctrica la electricidad producida, aunque,
evidentemente, os invitamos a explorar.
Dentro de un esquema racional, la pregunta no es si una u otra, sino cómo conjugar las dos opciones al mismo tiempo de forma que nos permita la sustitución de las energías sucias (combustibles fósiles y nuclear) obteniendo el mayor provecho ecológico a nuestra inversión.
¿Cuánto
cuesta un sistema fotovoltaico conectado a red?
El análisis de los costes de este tipo de instalaciones depende de multitud de
factores, desde técnicos (tipo de instalación, coste de inversión, mantenimiento
y conservación), hasta de política energética (precio de la energía y ayudas
públicas), pasando por factores de política económica (tipos de interés e
inflación), medioambientales (costes ecológicos) y sociales (gustos y
preferencias, modas, etc.).
Al hacer una inversión económica que beneficia a la sociedad (reduce las
emisiones de gases de efecto invernadero, se minimizan los problemas de residuos
radioactivos y accidentes nucleares), el gobierno, que es el encargado de velar
por la sociedad en su conjunto, debe devolvernos la parte proporcional de ese
beneficio. Al considerar todo lo que se conoce como externalidades (costes
reales no incluidos en los precios), la política económica debe compensarnos en
forma de ayudas, exenciones de impuestos, etc., y aunque ese apartado es siempre
impreciso y más lento de lo deseable, también es imparable porque así lo ha
asumido toda la comunidad internacional.
Mientras se internalizan todas estas externalidades y para hacernos una idea, la inversión dependerá del tamaño de la instalación y de su conexión, o no, a la red eléctrica: para instalaciones entre 3 y 300 kWp, el coste por vatio instalado y conectado a la red eléctrica puede estar entre 7,1 y 5,6 €/Wp respectivamente, según datos de ASIF (Asociación de la Industria Fotovoltaica). El precio de los paneles suele ser entre el 45 % -50 % del coste total de la inversión, que unido al resto de equipo necesario supone entreel 70 % -75 % del coste total, siendo el 25 % -30 % restante destinado a la ingeniería, administración, y gastos generales.
Sin embargo, habitualmente, cuando decidimos cómo nos gastamos el dinero, también tenemos en cuenta criterios distintos a la rentabilidad económica, como son la calidad de vida, los gustos y preferencias personales, la "moda", el divertimiento, la ideología, la postura ante el medio ambiente, etc. Esto es evidente si consideramos qué criterios tenemos en cuenta cuando nos compramos un coche, una bicicleta, un sistema de climatización, un televisor, un vídeo o un equipo de música, por ejemplo.
Por último, hay que evaluar el retorno económico y en ese apartado, además del precio de la electricidad, influye la cantidad que podamos producir. Existen una serie de factores importantes a la hora de saber cuánta electricidad vamos a producir, dado que el panel fotovoltaico genera electricidad en función de la radiación solar, el lugar donde esté instalado, la inclinación, la polución o el mantenimiento que se le aplique. La misma inversión puesta de una forma o de otra puede generar mucha más (o mucha menos) electricidad.
En cuestión de radiación, en cualquier región de
España tenemos la suficiente para una instalación solar fotovoltaica. El ejemplo
más claro lo tenemos en Alemania que, a pesar de tener mucho menos sol que
España, ha instalado en sólo 4 años más del doble de potencia que el objetivo de
nuestro país para el 2010.
La industria está reduciendo costes a una tasa del 5 % anual y han asumido el
compromiso de mantener esa línea durante los próximos años, siempre y cuando
haya también una respuesta de apoyo por parte de las distintas Administraciones
públicas. Esto, unido a otros factores beneficiosos como el ser una energía
limpia, silenciosa, distribuida (se genera allí donde se consume), autóctona,
etc., hace que tenga un futuro prometedor y que sea necesario su apoyo por parte
de las autoridades.
¿Debo de
darme de alta de autónomo? ¿Qué hago con el IVA?
En la actualidad no es necesario darse de alta de autónomo, por lo que no es
necesario hacer el pago a la seguridad social por la actividad generada a través
de la instalación solar fotovoltaica. En esta misma línea, darse de alta en el
Impuesto de Actividades Económicas (IAE) no supone ningún coste adicional y
además dejamos mayor constancia de nuestra actividad. Ha de tenerse claro que
darse de alta en este impuesto no significa que se deba pagar.
Si el titular de la instalación es la persona física no se pagará el IAE, pero esta situación cambia cuando el titular es una empresa; en este caso, la empresa estará exenta del pago de este impuesto los 2 primeros años, empezando a pagar a partir de ese momento siempre que su facturación supere el millón de €.
Dado que se genera una electricidad limpia que se vierte a la red, hay que emitir una factura a la compañía eléctrica correspondiente, por lo que es necesario hacer la Declaración Trimestral de IVA ante Hacienda con un balance de este impuesto realizando los pagos cuando sea necesario.
Todas las facturas se dividen en dos partes: una la base imponible, que es el precio antes de impuestos y los impuestos propiamente dichos, que son un porcentaje que se aplica a la base imponible. El impuesto que hay que cargar en estas facturas es el IVA y es un 16 % (en Canarias existe un régimen especial aplicándose el IGIC, que es del 2 %).
El IVA no se considera un rendimiento económico de la instalación y, al emitir o recibir facturas, hay que considerarlo como un dinero que recaudamos para Hacienda. Después del primer año se puede solicitar la devolución del IVA que aún no se haya compensado. Es decir, si con la instalación hemos pagado cierta cantidad de dinero de IVA(por ejemplo, 1000 €) y durante el primer año hemos cobrado menos dinero del recaudado por este concepto a la compañía eléctrica (por ejemplo, 200 €), tendremos un saldo a nuestro favor (800 €). Se puede solicitar a Hacienda la devolución de esta cantidad, de forma que en ese momento habremos compensado todo el IVA y habrá que ir pagando de forma trimestral lo que vayamos facturando a la compañía.
El IVA procedente de todas las facturas asociadas a la instalación también puede computarse, como por ejemplo, las de mantenimientos, reparaciones, etc. No se podrán incluir otro tipo de facturas, como por ejemplo, la de nuestro consumo eléctrico, un mueble que nos hayamos comprado, etc.
De todas maneras, si sigues teniendo dudas al respecto, en la Delegación de Hacienda de tu Comunidad Autónoma te pueden explicar el funcionamiento exacto de la facturación y declaración del IVA, así como los modelos que hay que rellenar para realizar este trámite.
¿Existen
ayudas? ¿Por qué?
De manera general, en España, desde una perspectiva exclusivamente económica,
sólo se desprende un resultado positivo si se reducen los costes de la
instalación (mediante subvenciones) y se vende la electricidad producida a la
red (percibiendo 0,41 € o 69 ptas/kWh según el RD 436/2004 para potencias
instaladas inferiores a 100 kW). Esto dependerá, en mayor o menor medida, de la
situación geográfica de la instalación. La diferencia de costes que hace que la
energía solar fotovoltaica necesite de apoyo también radica en las facilidades y
ayudas.
Ayudas en el ámbito comunitario
La Unión Europea, mediante diversos programas, apoya las energías renovables en
general. Pero no son ayudas a la explotación, sino a proyectos de investigación
y desarrollo y proyectos demostrativos que deben tener elementos innovadores. En
general se trata de proyectos grandes, de ámbitos universitarios o de empresas,
que nada tienen que ver con una instalación FV doméstica, o los también llamados
tejados fotovoltaicos. Por lo tanto, no podremos optar a las ayudas
comunitarias.
No obstante, parte de las ayudas del IDAE y de las autonomías, en realidad, proceden de fondos europeos. No ocurre lo mismo con las primas, que provienen de un porcentaje de lo que se paga en la factura eléctrica a nivel nacional.
Ayudas en
el ámbito nacional
En el ámbito nacional es donde nos encontramos la mayor parte de las ayudas para
nuestra instalación fotovoltaica. Consisten en una retribución del kWh limpio
vertido a red eléctrica como medida compensatoria por evitar los impactos
producidos por los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) y nuclear.
Asimismo, existe una ayuda por parte de idea
(Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético) y del ICO (Instituto de
Crédito Oficial) que consiste en créditos blandos y ayudas directas a la
inversión.
También hay ventajas fiscales, como deducciones. Lo explicamos en los siguientes
apartados:
Retribución del kWh vertido a la red
El RD 436/2004 establece la retribución que se percibe por la energía que se
vierte a la red eléctrica dentro del Régimen Especial. Se puede optar por una
retribución del kWh fija o variable. La retribución variable es la suma del
precio horario de mercado más una prima fija y un incentivo por participar en el
mercado. También hay complementos por reactiva que no consideraremos. Además, la
retribución variable es más complicada de gestionar que la fija o tarifa
regulada.
Lo normal en instalaciones pequeñas es usar la
retribución fija por los siguientes motivos:
La retribución variable depende del precio de mercado de la electricidad, que
depende de las centrales hidroeléctricas, es decir, de lo que haya llovido ese
año. Así, los años secos, el precio de mercado está muy alto y sale mejor la
retribución variable que la fija. En los años lluviosos pasa lo contrario.
Por otro lado, la retribución variable tiene más sentido en energías regulables o almacenables, como la gran hidráulica (con embalses), en donde se puede verter la energía a la red en las horas pico a un precio mayor y no hacerlo en horas valle (precio más bajo). Esto no es posible con la energía solar fotovoltaica.
La retribución variable precisa de seguimiento del precio horario de la energía, y complica los cálculos, puesto que la retribución (fuente de ingresos) es distinta cada hora, a lo largo de toda la vida de la instalación.
Por ultimo, y lo más importante, para la energía FV la diferencia entre precio fijo o variable es mínima, puesto que la mayor parte de la retribución variable es la componente fija, es decir, la prima. En concreto es el 90 %. Así pues, una variación grande del precio de la energía eléctrica en el mercado (por ejemplo disminución del 10 %) causa una variación pequeña en la retribución variable (disminución del 1 % respecto a la retribución variable esperada o a la fija).
Asimismo, según la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico, el Gobierno establece anualmente la Tarifa Media de Referencia (TMR) que, según el RD 436/2004, es la base de cálculo de retribución al kWh fotovoltaico vertido a la red eléctrica. Esta revisión se realiza a final de año y el RD 2392/2004, aprobado el 30 de diciembre de 2004, estableció un aumento de la TMR del 1,71 % sobre 2004, por lo que para 2005 queda en 7,3304 céntimos de euro. De este modo, las instalaciones fotovoltaicas conectadas a red de hasta 100 kW percibirán en 2005 por la energía producida una retribución del 575 % de la TMR: 0,421498 €/kWh. Asimismo, se ha aumentado un 1,71 % el coste de la primera verificación de la instalación por parte de la compañía distribuidora, resultando un coste de 93,14 € para el titular de la instalación en 2005. Como hemos dicho anteriormente, esta variación es mínima para los cálculos de rentabilidad de una instalación solar fotovoltaica conectada a la red eléctrica, pero es interesante tenerla en cuenta.
En lo que sigue de estudio consideraremos que
escogemos la retribución fija, para la que, según la norma en vigor en 2004, el
kWh vertido a la red por instalaciones FV era retribuido con 0,4144 €/kWh si no
son mayores de 100 kWp, y con 0,2162 €/kWh si son mayores. Esta prima viene
marcada por la potencia instalada en el inversor y no por la potencia solar
fotovoltaica instalada en el campo generador.
Como veremos, la retribución de hasta 100 kWp hace que el periodo de retorno de
la inversión, suponiendo que se mantiene ese precio y no se accede a ningún tipo
de ayuda, sea de más de 20 años para la mayor parte de las casos, empeorándose
la situación si la instalación tiene más de 100 kW de potencia instalada.
Estas primas no las paga ninguna Administración pública, sino que proceden del canon de diversificación que viene en la factura eléctrica que abonamos a las compañías distribuidoras o comercializadoras todos los usuarios de electricidad.
Por esta misma razón, esta prima no la pagan las compañías eléctricas, sino que la distribuidora eléctrica administra este importe, cobrándolo del usuario final y pagándoselo al generador solar eléctrico. La única pérdida que sufren las compañías eléctricas tradicionales por los kWh limpios de la energía solar fotolvoltaica procedente de nuestra instalación es dejar de vender sus kWh sucios.
Ayudas del
IDAE
Desde 2003 el IDAE viene canalizando las ayudas a la energía solar fotovoltaica
a través de convenios con el Instituto de Crédito Oficial (línea ICO-IDAE). Las
condiciones son particulares cada año, pudiendo experimentar sensibles
variaciones de un ejercicio a otro.
De la línea correspondiente a 2004 se agotaron las disponibilidades
presupuestarias, por lo que se suscribió entre ICO e IDAE una adenda en la cual
se establecían las siguientes condiciones:
Instalaciones iguales o menores a 10 kWp: Crédito
del 70 % de la inversión financiable, a 7 años de amortización, con una
bonificación de 3 puntos porcentuales del coste (Euribor + 1). Ayuda directa del
15 %.
Instalaciones mayores de 10 kWp: Crédito del 80 % de la inversión financiable, a
10 años de amortización, con una bonificación de 3 puntos porcentuales del coste
(Euribor + 1).
Instalaciones mayores de 100 kWp: Las condiciones eran las establecidas en la línea para las demás energías renovables. Crédito del 70 % de la inversión financiable con una bonificación de 3 puntos porcentuales del coste (euribor + 1). Existía la posibilidad de optar por distintos plazos, hasta 10 años incluídos 2 de carencia.
Ayudas en el ámbito autonómico
Recomendamos que te dirijas a la Consejería de Industria correspondiente a tu
Comunidad Autónoma (ver el apartad o “Organismos públicos” dentro de
Directorio), ya que cada Autonomía tiene sus propias vías de ayuda con
convocatorias distintas en cuantías y plazos de petición. De todos modos, hay
que tener en cuenta que las ayudas estatales (del IDAE) y las autonómicas son
compatibles, es decir, se pueden sumar, pero tienen un límite, que es del 40 %.
No todas las Comunidades Autónomas suelen convocar
subvenciones. Las Comunidades Autónomas que sí subvencionan los tejados
fotovoltaicos suelen ofrecer entre un 15 y un 50 % de la inversión, y entre 2,4
y 9 €/Wp. Estas ayudas son compatibles con las del IDAE, pero siempre que entre
las dos ayudas no superen el máximo porcentaje sobre el coste subvencionable.
Diferentes escenarios
Vamos a analizar dos escenarios, por un lado, el
panorama de primas y ayudas actual y, por otro, una propuesta para alcanzar el
objetivo del Plan de Fomento de las Energías Renovables (PFER), que básicamente
consiste en un aumento de las primas, de tal forma que los periodos de retorno
de la inversión sean razonables (estén en torno a una década) y además haya una
garantía de continuidad.
Escenario actual
En el escenario actual la viabilidad económica viene por la retribución de la energía vendida a la red eléctrica, unido a ayudas y subvenciones de diferente procedencia. Este precio es, como vimos, de 0,414414 €/kWh para instalaciones de hasta 100 kWp y de 0,216216 €/kWh para superiores potencias. Este sistema está estipulado hasta alcanzar el límite de 150 MWde potencia instalada en todo el territorio español.
Propuesta de Greenpeace para alcanzar el objetivo del PFER
a) Revisión del RD 436/2004, de
manera que se pueda:
• Garantizar las primas fotovoltaicas por un
periodo de 25 años hasta conseguir un objetivo de 1000 MW. Greenpeace propone
que se garantice la prima a cada instalación FV por un periodo de 25 años, a
contar desde la fecha que se haga la instalación, hasta conseguir un objetivo de
1000 MW. Actualmente sólo se garantiza la prima para los primeros 150 MW.
• Eliminar el escalón de 100 kWp estableciendo una prima que garantice la amortización de la inversión en 10 años, independientemente de la potencia instalada. (Ver incremento de primas). Greenpeace apoya la propuesta de ASIF de variar el actual escalón de los 100 kWp. La legislación alemana, que tanto éxito ha tenido, se basaba inicialmente en establecer un escalón en 100 kWp, lo cual, unido a medidas como las anteriores, ha estimulado enormemente el mercado. Una reciente revisión de la Ley de Energías Renovables, (existente en Alemania), ha suprimido dicho escalón. La necesidad de ampliar el mercado y las amplias posibilidades existentes en cuanto a las distintas instalaciones, obliga a una revisión de este escalón.
• Crear una bonificación adicional para la instalación solar fotovoltaica en edificios o sitios de consumo. La creación de una bonificación adicional para instalaciones solares fotovoltaicas situadas en los puntos de consumo (viviendas o integración en edificios) favorecería la generación distribuida en los sitios de consumo ayudando, por supuesto, a fortalecer la red eléctrica (actualmente en un estado lamentable por la falta de inversiones por parte de las compañías eléctricas en su mantenimiento, y razón de los múltiples apagones que se vienen sucediendo en diversos puntos de la Península en los últimos tiempos). Esta bonificación, que podría ser mediante un complemento de tarifa o desgravaciones fiscales, además evitaría la discriminación negativa a estas pequeñas instalaciones al tener mayores costes que las instalaciones de mayor potencia.
b) Fortalecimiento de la línea de
financiación ICO-IDAE.
La línea de financiación, al igual que las
subvenciones, debería tener un carácter complementario y no indispensable (ver
incremento de primas). El fortalecimiento de esta línea debería ir en una mayor
cuantía y calidad de la financiación, pudiendo ser devuelto en 10 años, con 2 de
carencia. Asimismo, debería poder financiarse el 100 % de la instalación con
créditos blandos, independientemente de la potencia instalada.
c) Simplificación de los procesos
administrativos.
Es especialmente importante una mayor coordinación y agilidad en los procesos
administrativos entre las distintas administraciones y agentes involucrados, de
manera que se reduzca el tiempo de espera para poder comenzar a inyectar la
energía limpia a la red eléctrica y cobrar por ello.
d) Mejora del Reglamento Técnico de
Baja Tensión.
A pesar del texto recogido en el RD 1663/2000, es necesario mejorar el
Reglamento Técnico de Baja Tensión (en vigor desde septiembre de 2003) para que
se incluyan las especificaciones técnicas de la conexión a la red de baja
tensión de las instalaciones solares fotovoltaicas, independientemente de la
potencia a instalar. El objetivo es que se eviten arbitrariedades y
malinterpretaciones por parte de las Comunidades Autónomas y compañías
eléctricas acerca de los requisitos técnicos para la conexión a la red de baja
tensión.
Caso medio analizado
En este capítulo estudiaremos la viabilidad económica para la radiación sobre
una superficie horizontal media española, que es de 1600 kWh/año.m2. Pero
variaremos la retribución (entre la actual y la propuesta por Greenpeace) y las
ayudas (si nos las conceden o no). Dentro de las ayudas no hemos incluido las
subvenciones autonómicas; únicamente se ha tenido en cuenta la línea de
financiación ICOIDAE, según las condiciones iniciales establecidas en 2004
(aunque ya hemos indicado que éstas cambian cada año. Analizaremos tres
instalaciones tipo representativas de su rango de potencias.
Los rangos de potencias en que clasificamos las instalaciones solares son:
Instalaciones pequeñas son las menores de 5 kWp, que está en el rango de retribución alta, como ejemplo de costes y amortización de instalaciones en viviendas o de integración arquitectónica.
Instalaciones medianas son las que están entre 5
kWp y 100 kWp, que actualmente tiene una retribución alta.
Instalaciones grandes son las mayores de 100 kWp,que actualmente tiene una
retribución baja, pero que se pretende que entren dentro de las bien
remuneradas, al romper el escalón de los 100 kW.
Escogeremos como instalaciones tipo representativas: una de 3 kW para las pequeñas, otra de 30 kW para las medianas y otra de 300 kW para las grandes. Hoy día, el coste de la instalación pequeña es de 21.309 €, el de la mediana de 201.000 € y el de la grande de 1.683.215 € (datos del informe “Hacia una electricidad para todos”. ASIF. Octubre 2004).
Para el caso de las instalaciones pequeñas hemos considerado dos posibilidades: que se pueda prorratear la subvención o que no se pueda.
Hallaremos el VAN (Valor Actual Neto de los
beneficios: los beneficios netos esperados de la inversión )y el periodo de
retorno de la inversión estimando una vida útil de la instalación de 25 años,
aunque ha quedado demostrado que duran más.
En todos los casos hemos supuesto que:
• Prorrateamos la ayuda a 7 años (en el caso de que nos la concedan), al incluirla dentro de la inversión neta, excepto en el caso de los particulares, que consideran la subvención como un ingreso del primer año.
• Aplicamos la deducción del 10 % de la inversión como un ingreso después de los beneficios del primer año, es decir, suponemos que la podemos deducir íntegramente del IRPF del primer año. Lo aplicamos en todos los casos, independientemente de que el titular sea un particular o una empresa.
• Consideramos un Euribor de 3,5 %, un IPC del 2,5 % y una tasa de actualización igual al IPC.
• No consideramos las ayudas autonómicas. Este punto, para la retribución actual, es fundamental para conseguir un periodo de retorno de la inversión razonable en la mayoría de los casos.
Según la comparativa entre retribución actual y propuesta de Greenpeace en caso medio. [radiación sobre superficie horizontal media española, que es 1600 kwh/(año.m2)]. Se ve que es mucho más determinante, para que llegue a ser rentable la instalación, conseguir la prima de 0,65 €/kWh, que las posibles subvenciones o créditos blandos
Resultados para distintas provincias
En este apartado vamos a estudiar de nuevo las tres instalaciones tipo, variando la retribución y la prima, como en el apartado anterior, pero lo haremos para distintas provincias españolas, con distintas radiaciones. Cogeremos los casos más extremos y la media analizada anteriormente.
Hay que tener en cuenta que para cada provincia tomamos un único valor, y la radiación puede variar mucho dentro de una misma provincia. Es un dato orientativo, pero antes de acometer una instalación se deben obtener datos del emplazamiento en concreto.
Con radiación mínima que se da en España se da en
las provincias de Guipúzcoa y Asturias [1100 kwh/(m2.año)], y con radiación
máxima que en la Península se da en la provincia de Murcia [1800 kwh/(m2.año)].
En Tenerife se obtienen unos resultados algo mejores que en Murcia. Vemos que,
para las provincias con menor radiación de España, la prima de 0,65 € no basta
por sí sola para conseguir periodos de retorno en torno a los 10 años (excepto
en instalaciones grandes), sino que deben ir acompañados de ayudas. Este sería
el caso en que tendrían sentido las ayudas en la financiación y las subvenciones
autonómicas (no incluidas en el estudio).
Conclusiones del estudio
En este estudio se ha intentado esclarecer cuál es el factor más relevante en la viabilidad económica de las instalaciones fotovoltaicas conectadas a red. Así, los cinco factores principales son:
La radiación anual (varía para cada provincia).
La retribución (puede ser la actual o la propuesta por Greenpeace-ASIF).
Las ayudas obtenidas (financiación IDAE, ayudas autonómicas...).
Si se prorratea la subvención.
El tamaño de la instalación: a mayor tamaño, se consiguen un coste del Wp
instalado más barato.
Después de haber estudiado los casos más significativos, llegamos a que los
factores que determinan la viabilidad son los siguientes,
ordenados de más a menos determinante:
1- Retribución alta como la propuesta por Greenpeace-ASIF. Con esa retribución se puede decir que son viables todas las instalaciones en toda España, obteniendo resultados más favorables en caso de obtención de ayuda o subvención.
2- Radiación. Vemos que aunque nos encontremos en las provincias de mayor radiación, si no viene acompañada de una retribución alta (de 0,65 €/kWh) o una financiación nacional o autonómica, no es viable o tiene periodos de retorno de 20 años o más.
3- Financiación. En principio sólo hemos contado con la del IDAE, para hacer una comparación más equitativa. Y así vemos que en la mayoría de los casos, con la retribución actual, si la instalación no es viable sin financiación, tampoco lo será con ésta. Pero si sumamos la ayuda autonómica, y consideramos que llegamos al tope (del 40 %), entonces ya es posible que haga rentables explotaciones que no lo eran antes.
4- Potencia instalada. La disminución de costes
que se consigue con instalaciones grandes es
pequeña y, además, lo tienden a compensar el sistema de primas.
5- Garantía de las primas. Evidentemente, el sistema de primas debe mantenerse garantizado durante 25 años para un objetivo de 1000 MW.
Fuente: http://archivo.greenpeace.org/GuiaSolar/S-economicos.htm